Un hombre de 46 años falleció antes de llegar al hospital luego de ser agredido por una patota en la capital tucumana. La comunidad exige prontas detenciones.

La noche de este viernes se tiñó de sangre en el sur de San Miguel de Tucumán. La víctima, a quien las autoridades reconocieron como Hugo Juárez, no resistió la gravedad de las lesiones provocadas por un violento grupo de individuos.
El pánico se apoderó de los habitantes del barrio El Salvador a raíz de un homicidio a sangre fría. Mientras transitaba por la zona, Juárez fue rodeado por varios sujetos que lo atacaron sin piedad por motivos que la policía aún intenta descifrar.
El damnificado quedó tendido en el suelo con heridas de extrema gravedad. En medio de la desesperación, su propio entorno familiar lo cargó para llevarlo rápidamente a un centro asistencial. Lamentablemente, el esfuerzo fue en vano: los profesionales de la salud que lo recibieron constataron que ya no presentaba signos vitales debido a los fuertes impactos recibidos.
El dolor se transformó rápidamente en bronca entre los habitantes del lugar. Muchos coincidieron en que el fallecido era un ciudadano ejemplar, trabajador y alejado de cualquier conflicto conflictivo, por lo que su deceso causó un impacto duradero en la cuadra.
Actualmente, las fuerzas de seguridad custodian el perímetro donde ocurrió el linchamiento. El Ministerio Público Fiscal lidera las tareas de campo para dar con el paradero de los asesinos. Los peritos buscan registrar cámaras de seguridad y encontrar declaraciones que ayuden a cerrar el cerco sobre los sospechosos.
La barriada permanece en estado de alerta y movilización, reclamando que el violento suceso no quede en la nada y demandando mayor presencia policial en las calles.
