Tras el fallecimiento del menor de 12 años por una descarga eléctrica en la zona sur, los residentes de la Capital denuncian que ya se percibían señales de riesgo en el alumbrado público durante la tormenta
La zona de calle Jujuy al 2800 se transformó en el escenario de una pesadilla el pasado sábado por la noche. Lisandro, un niño que regresaba de jugar al fútbol con amigos, perdió la vida al entrar en contacto con un poste electrificado frente a un conocido supermercado, desatando una ola de indignación y tristeza en la comunidad.
Los testimonios recolectados en el lugar pintan un cuadro desgarrador. Según relataron comerciantes del boulevard, la intervención policial fue inmediata pero estéril ante la magnitud de la descarga que recibió el pequeño. El accidente ocurrió en un sector frecuentado por feriantes, donde el agua acumulada por el temporal ocultaba una trampa mortal. Minutos antes del fatal desenlace, varios transeúntes aseguraron haber visto destellos azulinos cerca de las cajas de medidores, alertando incluso a quienes circulaban en bicicleta por el sector. El momento de mayor tensión se vivió con la llegada del padre de la víctima, cuyo grito de desesperación quedó registrado en videos que circularon por redes sociales, evidenciando la desprotección de los vecinos ante la falta de mantenimiento de la infraestructura urbana en días de lluvia.
Hoy, Villa Angelina se mantiene en silencio. Las redes sociales del barrio se han convertido en un memorial improvisado donde los vecinos despiden al «loco», como lo llamaban cariñosamente, exigiendo justicia y seguridad para que ninguna otra familia deba atravesar este calvario.
